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Argón analítico

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En la industria

Como gas inerte, el argón constituye una atmósfera protectora para determinados alimentos, en particular para frutas y verduras. Por ejemplo, el período de conservación de las ensaladas envasadas aumenta considerablemente. La conservación de estas verduras también requiere el uso de oxígeno, ya que siguen «respirando» incluso después de la cosecha. No obstante, el uso de demasiado oxígeno puede provocar su deterioro. Este deterioro se ralentiza añadiendo argón a las bolsas durante el envasado.

En metalurgia y en soldadura

el argón también sirve para crear una atmósfera inerte protectora entre el metal líquido y el aire ambiente. El gas evita los riesgos de oxidación y reduce las emisiones de humos. El argón también se utiliza para la iluminación, especialmente para rellenar bombillas incandescentes y fluorescentes. Al no reaccionar con el filamento, ni siquiera a temperaturas elevadas, lo protege y permite crear una luz de color azul en las lámparas de tipo «neón».

En medio ambiente

El argón es un eficaz aislante térmico y puede utilizarse en las ventanas de doble acristalamiento. Debido a su baja conductividad, este gas mejora considerablemente el aislamiento y, por tanto, la eficacia térmica de la ventana. Asimismo, permite reducir las pérdidas energéticas, disminuyendo así el consumo de electricidad (o de otros recursos) para la calefacción.